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31.08.2011 | Por Ernesto G. Niethardt

Los valores que viven las familias empresarias centenarias

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Los profesores Miguel Angel Gallo y Joan Amat, luego de investigar empresas familiares grandes y medianas que han sido exitosas a lo largo de tres o más generaciones, afirman en su libro “Los secretos de las familias empresarias centenarias” (Ed. Deusto, 2003), que una de las claves más importante de su éxito radica en el comportamiento de los miembros de la familia y en su esfuerzo por vivir el conjunto de valores sintetizados con la palabra ELISA (Excelencia, Laboriosidad, Iniciativa, Sencillez y Austeridad), ideada por el profesor Gallo. 

Esos valores son: (E) La excelencia en la dedicación profesional a la empresa como gerentes, directores o accionistas. (L) La laboriosidad, demostrada en un trabajo arduo, intenso y con muchas horas de dedicación. (I) La iniciativa en la gestión, promoviendo y realizando los cambios en la organización y en la estrategia de la empresa, necesarios para mantener una revitalización constante de sus negocios. (S) La sencillez en sus comportamientos, tanto fuera como dentro de la empresa, buscando vivir con el denominado “bajo perfil”. (A) La austeridad tanto en los gastos personales como en los necesarios para mantener la empresa, unida a un generoso esfuerzo inversor, necesario para incrementar las ventajas competitivas de la empresa.

La planificación de la continuidad requiere saber anticiparse a los desafíos futuros y desarrollar políticas para encararlos antes de que sucedan, como así también, desarrollar estructuras de gobierno eficaces para adecuarse a las futuras necesidades.

Los riesgos que impiden la planificación y causan la desaparición de muchas empresas familiares son bien conocidos, entre ellos están: la preocupación patológica por el ego y la renuencia a delegar de los fundadores; las viejas rivalidades que se vuelcan en la empresa; las luchas internas que dividen las ramas familiares en las grandes familias; los beneficios especiales y caprichos que reducen los recursos de la empresa; la resistencia inconsciente de los fundadores y directivos mayores de dar un paso al costado; etc. 

El triunfo o fracaso del proceso de sucesión, dependerá de la capacidad de la familia para desarrollar la confianza y alentar la colaboración. El silencio y el secreto son enemigos de la planificación de la sucesión y la continuidad. Sólo mediante una comunicación abierta y un amplio debate pueden resolverse los problemas que inevitablemente surgirán. Casi todas las soluciones requieren que la familia sea capaz de unirse y participar activamente en las discusiones.

 

Los profesores Miguel Angel Gallo y Joan Amat, luego de investigar empresas familiares grandes y medianas que han sido exitosas a lo largo de tres o más generaciones, afirman en su libro “Los secretos de las familias empresarias centenarias” (Ed. Deusto, 2003), que una de las claves más importante de su éxito radica en el comportamiento de los miembros de la familia y en su esfuerzo por vivir el conjunto de valores sintetizados con la palabra ELISA (Excelencia, Laboriosidad, Iniciativa, Sencillez y Austeridad), ideada por el profesor Gallo. 
Esos valores son: (E) La excelencia en la dedicación profesional a la empresa como gerentes, directores o accionistas. (L) La laboriosidad, demostrada en un trabajo arduo, intenso y con muchas horas de dedicación. (I) La iniciativa en la gestión, promoviendo y realizando los cambios en la organización y en la estrategia de la empresa, necesarios para mantener una revitalización constante de sus negocios. (S) La sencillez en sus comportamientos, tanto fuera como dentro de la empresa, buscando vivir con el denominado “bajo perfil”. (A) La austeridad tanto en los gastos personales como en los necesarios para mantener la empresa, unida a un generoso esfuerzo inversor, necesario para incrementar las ventajas competitivas de la empresa.
La planificación de la continuidad requiere saber anticiparse a los desafíos futuros y desarrollar políticas para encararlos antes de que sucedan, como así también, desarrollar estructuras de gobierno eficaces para adecuarse a las futuras necesidades.
Los riesgos que impiden la planificación y causan la desaparición de muchas empresas familiares son bien conocidos, entre ellos están: la preocupación patológica por el ego y la renuencia a delegar de los fundadores; las viejas rivalidades que se vuelcan en la empresa; las luchas internas que dividen las ramas familiares en las grandes familias; los beneficios especiales y caprichos que reducen los recursos de la empresa; la resistencia inconsciente de los fundadores y directivos mayores de dar un paso al costado; etc. 
El triunfo o fracaso del proceso de sucesión, dependerá de la capacidad de la familia para desarrollar la confianza y alentar la colaboración. El silencio y el secreto son enemigos de la planificación de la sucesión y la continuidad. Sólo mediante una comunicación abierta y un amplio debate pueden resolverse los problemas que inevitablemente surgirán. Casi todas las soluciones requieren que la familia sea capaz de unirse y participar activamente en las discusiones

   
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