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08.02.2011 | Por Ernesto G. Niethardt

La comunicación en la empresa familiar

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El problema de muchas empresas familiares es la cultura del secreto. Esto sucede cuando en las empresas el dueño habla poco, explica poco y dice cosas diferentes a distintas personas, impidiendo así la generación de una información clara y completa. La falta de comunicación crea una serie de problemas, tanto para los miembros de la siguiente generación en proceso de incorporación a empresa, como a los directivos no familiares que participan en la gestión. Las empresas familiares participan de una doble naturaleza, ya que contienen a la familia y a la empresa. No es fácil combinar una institución basada en el amor, con otra basada en intereses económicos. Los padres se comunican con sus hijos a través del afecto. Pero cuando padres e hijos comienzan a trabajar juntos en la empresa, resulta necesario que comiencen a comunicarse con un sistema que sea más racional y menos afectivo.

La comunicación es un proceso vital en las empresas. Por eso cuando hay poca comunicación o se utiliza un proceso no adecuado, seguramente aparecen los conflictos que se materializan en malos entendidos, rumores, discusiones, y malas relaciones personales.

Lograr una buena comunicación requiere en primer lugar, la atención para analizar y determinar si la misma es buena y adecuada, y en segundo lugar, requiere que se le dedique tiempo para eventualmente aprender las técnicas necesarias para mejorarla.

Las diferencias más significativas de la comunicación en la familia y la empresa son: La comunicación en la familia: es afectiva, informal, implícita, esta condicionada por la historia familiar y se basa en una jerarquía natural por roles (padres, hijos, hermanos). La comunicación en la empresa: es operativa, formal, explícita, está condicionada por la cultura de la empresa y la profesionalidad y se basa en jerarquías y competencias.

El proceso de comunicación tiene dos elementos esenciales, el verbal y el no verbal. Por ello resulta conveniente conocer algo sobre las técnicas de comunicación.  

La empatía es ponerse en el lugar del otro para entender lo que piensa o cómo se siente. Es una capacidad muy importante para los miembros de una empresa familiar, ya que ayuda a mejorar y mantener una buena comunicación.

También es muy importante formar y entrenar a los miembros de la familia para que sepan escuchar y manifestar sus opiniones de una manera adecuada y oportuna, teniendo en cuenta que muchas veces cambiar la personalidad es imposible, pero modificar la conducta es perfectamente factible.

Se ha comprobado que la buena comunicación es el pegamento más sólido e indestructible de la familia. Por eso debe intentarse que la comunicación fluya entre todos los integrantes de la familia, de lo contrario, las posibilidades y el número de conflictos aumentan.

La gran mayoría de los casos de desaparición de empresas familiares, se deben a dificultades y problemas derivados de conflictos familiares que no se han sabido resolver a tiempo. Por eso el centro de los problemas generalmente esta en la familia y no en la empresa.

También es importante la clarificación de los papeles o roles que puede haber dentro de la familia y la empresa, para poder entender mejor el papel que desempeña cada uno.

Se trata de aprender a expresar lo que uno siente sin que nadie se escandalice o sorprenda; de crear unos canales de comunicación por los que puedan circular de forma regular, las opiniones y sentimientos.

Esta posibilidad de comunicación resulta importante para que cada miembro de la familia tenga un espacio y cuente con el apoyo para construir su sueño personal. En la empresa familiar, la construcción del sueño es fundamental para su supervivencia a mediano y largo plazo. La empresa familiar necesita hacer compatibles la existencia del sueño compartido de la familia empresaria, con el desarrollo del sueño personal de cada uno de los individuos que la componen.

Por ello resulta necesario aprender a comunicarse antes de tomar decisiones importantes y establecer reglas escritas que regulen las relaciones entre la familia y la empresa.

Las habilidades de comunicación positiva, como la empatía o a escucha activa, permiten a los familiares compartir abiertamente sus necesidades y preferencias. La comunicación negativa, con dobles mensajes, críticas destructivas, etc., disminuye la habilidad de una familia para compartir sus sentimientos.

 

   
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