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31.03.2014 |

Enfrentar desafíos de la empresa familiar

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La mayoría de los fundadores de las empresas familiares son personas seguras, astutas y decididas, pero muchas de estas condiciones desaparecen cuando deben enfrentar las cuestiones que involucran a la familia per se.
¿A qué tipo de cuestiones nos referimos?A la incorporación de los hijos a la empresa, a su régimen de retribución y evaluación, a la elección del sucesor o sucesores y a la transferencia de la propiedad de la Pyme a la siguiente generación. Estas decisiones, que son comunes a todas las empresas familiares, se presentan muchas veces como asuntos difíciles de resolver para el fundador y su entorno.Para entender por qué resulta tan complicado, debemos mirar los dos mundos en que viven estas organizaciones: el de la familia y el de la empresa. Cada uno de estos mundos se mueve por sus propias reglas y valores. Los que dirigen la familia son opuestos a los que rigen la empresa. El no reconocer y gestionar las diferencias entre los valores de estas dos entidades es una de las principales razones por las que este tipo de empresas no logra sobrevivir a la primera generación.Otra de las cuestiones que debemos enfrentar son los múltiples roles que pueden llegar a desempeñarse. Tomá un papel y un lápiz y dibujá tres columnas. A la primera columna titulala “Miembros de la Familia”, a la segunda “Empleados” y a la tercera “Propietarios”. Luego escribí en cada una los nombres de cada miembro adulto de la familia, según los roles que desempeñe. Fijate que los miembros de tu familia usan varios “sombreros”. Todos están en la columna “Miembros de la Familia” pero, si tu caso es como el de la mayoría de las familias empresarias, no todos están en las columnas de “Empleados” y “Propietarios”. Por ende, cada miembro abordará los distintos temas de la Pyme desde diferentes puntos de vista.Considerá ahora las estadísticas de mortalidad de las empresas familiares: solo el 30% logran llegar a la segunda generación, y solo un 15% sobrevive hasta la tercera. Por ello el promedio de vida en general es de sólo 24 años. ¿Querés superar estas estadísticas? Si es así, los miembros adultos de tu familia deberán dar los siguientes tres pasos para asegurar el éxito y la supervivencia de su empresa familiar: PRIMER PASO: GESTIONAR LA SUPERPOSICIÓN ENTRE LA FAMILIA Y LA EMPRESADeterminá cuándo hay que aplicar las normas de la familia o las de la empresa en cada una de las decisiones a llevar a cabo.Es tu empresa y podés dirigirla como quieras, pero recordá que a las empresas que son dirigidas como tales les va mucho mejor que a las que son dirigidas como familias. Cuando aplicás normas de la familia a la empresa terminás empleando a todos los familiares, pagándoles lo mismo sin considerar el trabajo que cada uno hace, y seguramente pasarás por alto los problemas que puedan tener sus desempeños.Muy probablemente, tampoco planificarás la sucesión de la dirección y seguramente pensarás dejar la propiedad de la empresa en partes iguales a cada uno de tus hijos, con independencia de que participen en ella o no.Todas estas cosas parecen muy buenas si las pensás como padre o madre, pero seguramente no te parecerán así si las pensás como directivo. Esto nos lleva al segundo paso.  SEGUNDO PASO: ASEGURATE QUE ESTÁS USANDO EL SOMBRERO CORRECTO¿A qué nos referimos? Hay básicamente tres tipos de sombreros en la empresa familiar: el familiar, el de empleado/gerente y el de propietario.Seguramente tu nombre estará en más de una de las tres columnas que acabás de dibujar –la mayoría de los miembros adultos lo suelen estar. Hacer coincidir el sombrero que llevás con el tipo de decisión que debés tomar puede ser de mucha ayuda. Usá el sombrero de empleado/gerente cuando tengas que tomar una decisión de gestión de la empresa. Ponete el de propietario cuando tenga que tomar una decisión como accionista. Y cuando sea el momento de tomar una decisión familiar, asegurate de tener puesto el familiar.Una cosa más: resistí la tentación de involucrar a miembros de tu familia en decisiones que requieren sombreros que ellos no tienen. Todos pueden estar involucrados en las decisiones personales pero, ¿por qué aquellos que no son gerentes van a estar involucrados en decisiones gerenciales?, o ¿por qué aquellos que no son accionistas van a estar involucrados en asuntos que tienen que ver con la propiedad de la empresa? TERCER PASO: ASUMÍ LOS ENFRENTAMIENTOSCuando tu familia aprende a comunicarse entre sí y pueden conversar esos temas “espinosos” que siempre han obviado, entonces se convierte en favorita para superar las malas estadísticas de las empresas familiares.Hacé retiros familiares al menos una vez al año. Usalos como un tiempo para trabajar y divertirse en familia. Que todos aprendan el arte de tomar decisiones por consenso; usá esa técnica para resolver aquellas cuestiones y dilemas que son parte del mundo de la empresa familiar en el que vivís vos y tu familia.Si es posible, comenzá antes de que se conviertan en problemas y las diferencias se transformen en conflictos y enfrentamientos.Finalmente, cuando se haya logrado consenso sobre cómo abordar alguno de los temas o asuntos específicos de la empresa familiar, fÍjalo por escrito. Con el tiempo, podrás poner todas esas decisiones juntas y crear un Protocolo o una Constitución Familiar para tu Pyme. Enfrentá el desafío: ahora es cuándo. Pensar en definir cómo la familia va a gestionar su relación con la empresa puede que sea un pensamiento que te genere algún temor. ¿Te suena como algo difícil? Seguramente, porque sí que lo es; pero seguro que vale la pena. Tu reacción instintiva puede ser la de ignorar el desafío, pero antes de confiar en sus instintos, pensá un minuto en las estadísticas de mortalidad que mencionamos. Aceptando el reto, vos y tu familia tendrán más posibilidades de lograr la continuidad de su empresa.
¿A qué tipo de cuestiones nos referimos?
A la incorporación de los hijos a la empresa, a su régimen de retribución y evaluación, a la elección del sucesor o sucesores y a la transferencia de la propiedad de la Pyme a la siguiente generación. Estas decisiones, que son comunes a todas las empresas familiares, se presentan muchas veces como asuntos difíciles de resolver para el fundador y su entorno.
Para entender por qué resulta tan complicado, debemos mirar los dos mundos en que viven estas organizaciones: el de la familia y el de la empresa. Cada uno de estos mundos se mueve por sus propias reglas y valores. Los que dirigen la familia son opuestos a los que rigen la empresa. El no reconocer y gestionar las diferencias entre los valores de estas dos entidades es una de las principales razones por las que este tipo de empresas no logra sobrevivir a la primera generación.
Otra de las cuestiones que debemos enfrentar son los múltiples roles que pueden llegar a desempeñarse. Tomá un papel y un lápiz y dibujá tres columnas. A la primera columna titulala “Miembros de la Familia”, a la segunda “Empleados” y a la tercera “Propietarios”. Luego escribí en cada una los nombres de cada miembro adulto de la familia, según los roles que desempeñe. Fijate que los miembros de tu familia usan varios “sombreros”. Todos están en la columna “Miembros de la Familia” pero, si tu caso es como el de la mayoría de las familias empresarias, no todos están en las columnas de “Empleados” y “Propietarios”. Por ende, cada miembro abordará los distintos temas de la Pyme desde diferentes puntos de vista.
Considerá ahora las estadísticas de mortalidad de las empresas familiares: solo el 30% logran llegar a la segunda generación, y solo un 15% sobrevive hasta la tercera. Por ello el promedio de vida en general es de sólo 24 años. ¿Querés superar estas estadísticas? Si es así, los miembros adultos de tu familia deberán dar los siguientes tres pasos para asegurar el éxito y la supervivencia de su empresa familiar:
 
PRIMER PASO: GESTIONAR LA SUPERPOSICIÓN ENTRE LA FAMILIA Y LA EMPRESA
Determiná cuándo hay que aplicar las normas de la familia o las de la empresa en cada una de las decisiones a llevar a cabo.
Es tu empresa y podés dirigirla como quieras, pero recordá que a las empresas que son dirigidas como tales les va mucho mejor que a las que son dirigidas como familias. Cuando aplicás normas de la familia a la empresa terminás empleando a todos los familiares, pagándoles lo mismo sin considerar el trabajo que cada uno hace, y seguramente pasarás por alto los problemas que puedan tener sus desempeños.
Muy probablemente, tampoco planificarás la sucesión de la dirección y seguramente pensarás dejar la propiedad de la empresa en partes iguales a cada uno de tus hijos, con independencia de que participen en ella o no.
Todas estas cosas parecen muy buenas si las pensás como padre o madre, pero seguramente no te parecerán así si las pensás como directivo. Esto nos lleva al segundo paso. 
 
SEGUNDO PASO: ASEGURATE QUE ESTÁS USANDO EL SOMBRERO CORRECTO
¿A qué nos referimos? Hay básicamente tres tipos de sombreros en la empresa familiar: el familiar, el de empleado/gerente y el de propietario.
Seguramente tu nombre estará en más de una de las tres columnas que acabás de dibujar –la mayoría de los miembros adultos lo suelen estar. Hacer coincidir el sombrero que llevás con el tipo de decisión que debés tomar puede ser de mucha ayuda. Usá el sombrero de empleado/gerente cuando tengas que tomar una decisión de gestión de la empresa. Ponete el de propietario cuando tenga que tomar una decisión como accionista. Y cuando sea el momento de tomar una decisión familiar, asegurate de tener puesto el familiar.
Una cosa más: resistí la tentación de involucrar a miembros de tu familia en decisiones que requieren sombreros que ellos no tienen. Todos pueden estar involucrados en las decisiones personales pero, ¿por qué aquellos que no son gerentes van a estar involucrados en decisiones gerenciales?, o ¿por qué aquellos que no son accionistas van a estar involucrados en asuntos que tienen que ver con la propiedad de la empresa?
 
TERCER PASO: ASUMÍ LOS ENFRENTAMIENTOS
Cuando tu familia aprende a comunicarse entre sí y pueden conversar esos temas “espinosos” que siempre han obviado, entonces se convierte en favorita para superar las malas estadísticas de las empresas familiares.
Hacé retiros familiares al menos una vez al año. Usalos como un tiempo para trabajar y divertirse en familia. Que todos aprendan el arte de tomar decisiones por consenso; usá esa técnica para resolver aquellas cuestiones y dilemas que son parte del mundo de la empresa familiar en el que vivís vos y tu familia.
Si es posible, comenzá antes de que se conviertan en problemas y las diferencias se transformen en conflictos y enfrentamientos.
Finalmente, cuando se haya logrado consenso sobre cómo abordar alguno de los temas o asuntos específicos de la empresa familiar, fÍjalo por escrito. Con el tiempo, podrás poner todas esas decisiones juntas y crear un Protocolo o una Constitución Familiar para tu Pyme.
 
Enfrentá el desafío: ahora es cuándo. Pensar en definir cómo la familia va a gestionar su relación con la empresa puede que sea un pensamiento que te genere algún temor. ¿Te suena como algo difícil? Seguramente, porque sí que lo es; pero seguro que vale la pena. Tu reacción instintiva puede ser la de ignorar el desafío, pero antes de confiar en sus instintos, pensá un minuto en las estadísticas de mortalidad que mencionamos. Aceptando el reto, vos y tu familia tendrán más posibilidades de lograr la continuidad de su empresa.

La mayoría de los fundadores de las empresas familiares son personas seguras, astutas y decididas, pero muchas de estas condiciones desaparecen cuando deben enfrentar las cuestiones que involucran a la familia per se.

¿A qué tipo de cuestiones nos referimos?

A la incorporación de los hijos a la empresa, a su régimen de retribución y evaluación, a la elección del sucesor o sucesores y a la transferencia de la propiedad de la Pyme a la siguiente generación. Estas decisiones, que son comunes a todas las empresas familiares, se presentan muchas veces como asuntos difíciles de resolver para el fundador y su entorno.

Para entender por qué resulta tan complicado, debemos mirar los dos mundos en que viven estas organizaciones: el de la familia y el de la empresa. Cada uno de estos mundos se mueve por sus propias reglas y valores. Los que dirigen la familia son opuestos a los que rigen la empresa. El no reconocer y gestionar las diferencias entre los valores de estas dos entidades es una de las principales razones por las que este tipo de empresas no logra sobrevivir a la primera generación.

Otra de las cuestiones que debemos enfrentar son los múltiples roles que pueden llegar a desempeñarse. Tomá un papel y un lápiz y dibujá tres columnas. A la primera columna titulala “Miembros de la Familia”, a la segunda “Empleados” y a la tercera “Propietarios”. Luego escribí en cada una los nombres de cada miembro adulto de la familia, según los roles que desempeñe. Fijate que los miembros de tu familia usan varios “sombreros”. Todos están en la columna “Miembros de la Familia” pero, si tu caso es como el de la mayoría de las familias empresarias, no todos están en las columnas de “Empleados” y “Propietarios”. Por ende, cada miembro abordará los distintos temas de la Pyme desde diferentes puntos de vista.

Considerá ahora las estadísticas de mortalidad de las empresas familiares: solo el 30% logran llegar a la segunda generación, y solo un 15% sobrevive hasta la tercera. Por ello el promedio de vida en general es de sólo 24 años. ¿Querés superar estas estadísticas? Si es así, los miembros adultos de tu familia deberán dar los siguientes tres pasos para asegurar el éxito y la supervivencia de su empresa familiar: 

PRIMER PASO: GESTIONAR LA SUPERPOSICIÓN ENTRE LA FAMILIA Y LA EMPRESA

Determiná cuándo hay que aplicar las normas de la familia o las de la empresa en cada una de las decisiones a llevar a cabo.

Es tu empresa y podés dirigirla como quieras, pero recordá que a las empresas que son dirigidas como tales les va mucho mejor que a las que son dirigidas como familias. Cuando aplicás normas de la familia a la empresa terminás empleando a todos los familiares, pagándoles lo mismo sin considerar el trabajo que cada uno hace, y seguramente pasarás por alto los problemas que puedan tener sus desempeños.

Muy probablemente, tampoco planificarás la sucesión de la dirección y seguramente pensarás dejar la propiedad de la empresa en partes iguales a cada uno de tus hijos, con independencia de que participen en ella o no.

Todas estas cosas parecen muy buenas si las pensás como padre o madre, pero seguramente no te parecerán así si las pensás como directivo. Esto nos lleva al segundo paso.  

SEGUNDO PASO: ASEGURATE QUE ESTÁS USANDO EL SOMBRERO CORRECTO

¿A qué nos referimos? Hay básicamente tres tipos de sombreros en la empresa familiar: el familiar, el de empleado/gerente y el de propietario.

Seguramente tu nombre estará en más de una de las tres columnas que acabás de dibujar –la mayoría de los miembros adultos lo suelen estar. Hacer coincidir el sombrero que llevás con el tipo de decisión que debés tomar puede ser de mucha ayuda. Usá el sombrero de empleado/gerente cuando tengas que tomar una decisión de gestión de la empresa. Ponete el de propietario cuando tenga que tomar una decisión como accionista. Y cuando sea el momento de tomar una decisión familiar, asegurate de tener puesto el familiar.

Una cosa más: resistí la tentación de involucrar a miembros de tu familia en decisiones que requieren sombreros que ellos no tienen. Todos pueden estar involucrados en las decisiones personales pero, ¿por qué aquellos que no son gerentes van a estar involucrados en decisiones gerenciales?, o ¿por qué aquellos que no son accionistas van a estar involucrados en asuntos que tienen que ver con la propiedad de la empresa? 

TERCER PASO: ASUMÍ LOS ENFRENTAMIENTOS

Cuando tu familia aprende a comunicarse entre sí y pueden conversar esos temas “espinosos” que siempre han obviado, entonces se convierte en favorita para superar las malas estadísticas de las empresas familiares.

Hacé retiros familiares al menos una vez al año. Usalos como un tiempo para trabajar y divertirse en familia. Que todos aprendan el arte de tomar decisiones por consenso; usá esa técnica para resolver aquellas cuestiones y dilemas que son parte del mundo de la empresa familiar en el que vivís vos y tu familia.

Si es posible, comenzá antes de que se conviertan en problemas y las diferencias se transformen en conflictos y enfrentamientos.

Finalmente, cuando se haya logrado consenso sobre cómo abordar alguno de los temas o asuntos específicos de la empresa familiar, fÍjalo por escrito. Con el tiempo, podrás poner todas esas decisiones juntas y crear un Protocolo o una Constitución Familiar para tu Pyme. 

Enfrentá el desafío: ahora es cuándo. Pensar en definir cómo la familia va a gestionar su relación con la empresa puede que sea un pensamiento que te genere algún temor. ¿Te suena como algo difícil? Seguramente, porque sí que lo es; pero seguro que vale la pena. Tu reacción instintiva puede ser la de ignorar el desafío, pero antes de confiar en sus instintos, pensá un minuto en las estadísticas de mortalidad que mencionamos. Aceptando el reto, vos y tu familia tendrán más posibilidades de lograr la continuidad de su empresa.¿A qué tipo de cuestiones nos referimos?

   
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